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Posibilidades

El universo, y todo lo que habita en él, parece querer dirigirse hacia alguna parte. Parece querer organizarse periódicamente. Explora infinitas alternativa y elige los mejores caminos a seguir. La vida, de todo tipo, es su mayor expresión.
Para que una especie siga adelante debe sortear infinidad de obstáculos en su camino de evolución, y para ello debe siempre competir. Debe vencer a otras especies, a fuerza de feroz coraje, de violencia necesaria. El hombre mismo no escapa a esta norma. No sólo mediante las atroces batallas y guerras que continuamente llevó a cabo desde el principio de los tiempos, sino también en la vida diaria, en la competencia profesional, cuando una madre defiende a su hijo aún sin razón, cuando compramos un nuevo y oneroso vehículo sólo para demostrar un mayor estatus social.
Muchísimas de las acciones de los hombres están orientadas a aumentar su ego, por medio del poder que brinda el dinero y todo lo que es adquirido por él. Y realmente, muchas veces, creemos que todo puede ser comprado con dinero.

Sin tener en cuenta, por el momento, el costado moralista, parece, sin embargo, que esta bruta competencia entre las especies y los individuos parece funcionar muy bien para la Madre Naturaleza, lo cual nos pone un poco inquietos, si aflora nuestro sentido de la moral y nuestra supuesta "humanidad".
Pareciera que debiéramos ser un poco pícaros, como para saber burlar lo suficiente las reglas de la sociedad y que a la vez no se note. Perder escrúpulos y ganar un poco de cinismo: esta es, en parte, la fórmula que cuanto más uno acrecienta mayor éxito obtiene. El problema es que este éxito personal es sinónimo de acrecentar nuestro ego, ni más, ni menos.
Albert Einstein dijo una vez que el valor de una persona debería medirse por lo que da a los demás, y no por lo que tiene o por lo que recibe de ellos, y realmente creo que no se equivocaba.
En primer lugar, porque creo que todos somos parte de un inmenso organismo denominado Universo, y que todos somos a su vez este organismo. Todos y cada uno de nosotros somos todos y cada uno de los individuos, y todo lo que existe al mismo tiempo. El tiempo mismo es un concepto que existe en nuestra mente, por medio del cual podemos experimentar la existencia.
Creo que como la equidad y el balance es una propiedad fundamental en un sistema complejo en general, así también lo es la justicia en el Universo. Como propiedad emergente del mismo. ¡Qué mayor justicia que todos seamos el estafador y el estafado, el opresor y el oprimido, el asesino y la victima, el rico y el pobre, el poderoso y el débil!; sin saberlo, claro.
En segundo lugar, creo que el Universo evoluciona por niveles, a distintos niveles de conciencia. Creo que la racionalidad y la inteligencia son propiedades emergentes del caos de la necesaria irracionalidad de la feroz competencia por la vida. Cada cosa es necesaria en el Universo. Ahora que el animal Hombre es Consciente de su propia existencia y de su inteligencia, no puede abusar de la competencia animal para superarse. Debe tornar su inteligencia en amor al prójimo. En lograr una sociedad justa y, en los próximos milenios, alcanzar un siguiente nivel en la evolución, un nivel del cual no podemos ser conscientes hoy porque los niveles inferiores de conciencia no reconocen a los niveles superiores, y, muchas veces, tampoco a los inferiores. Así como tampoco hoy somos conscientes de qué organismo o conciencia superior formamos parte.
Las millones de células que forman nuestros órganos cumplen complejísimas tareas sincronizadas entre sí y seguramente no son conscientes de nosotros, así como tampoco lo son los órganos que forman. Nosotros, incluso nuestro universo conocido, podríamos estar formando los átomos que forman las moléculas que forman las células que forman los órganos de un Súper Ser superior totalmente inconsciente -o no- de nuestra existencia.
Incluso esta clase de Súper Seres podrían estar experimentando con nuestro universo o con nosotros mismos. Podrían, quizás, tener la capacidad de conocer nuestros pensamientos, de influir en nuestro mundo, en las leyes de la física que rigen nuestro universo. Podrían ser nuestros dioses, incluso nuestros creadores...
Aún así ellos podrían seguir evolucionando en sus niveles de conciencia y formar parte de otras entidades superiores.
Este gran Todo, que podríamos denominar Multiverso, seria lo que realmente ES.
Un camino infinito en la evolución, un camino donde el tiempo no existe, sino sólo como relación entre distintos hechos que siempre existieron y existirán. En definitiva un gran Dios inmóvil y dinámico al mismo tiempo que busca la evolución de todo lo que puede ser. Ni más ni menos. O no.

Sergio W

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"...y me encontré a mitad del tiempo sobrevolando los cielos y el infierno"
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A Vuelo de Águila

La consciencia es un espasmo del caos.